Él sabía que sin ella podía florecer.
Ella sabía que sin él podía florecer.
Lo que no sabían es que el uno sin el otro no habrían sabido florecer.
Como dos ya eran mucho salieron del jarrón.
Se regaron mutuamente y entre sí.
Florecieron.
La savia sabía que es amor.
Ahora jueguetean con ellos las arañas.
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